AMARA
Un bostezo escapó de mis labios mientras salía del baño contiguo y volvía a la habitación.
El vapor cálido todavía se aferraba tenuemente a mi piel del baño que acababa de tomar, aliviando algo del dolor de horas vagando por el bosque y todo lo que había ocurrido después.
Mi mirada se desplazó lentamente por la pequeña habitación.
No era grande.
Ni de cerca.
La cama apenas cabía contra la pared, y el viejo tocador de madera encajado a su lado parecía lo suficientemente desgastado como par