AMARA
El aire estaba denso de tensión mientras el silencio se prolongaba interminablemente.
Ninguno de los dos habló.
Ariel permanecía sentada rígidamente contra la cama con el rostro vacío y distante mientras Kane estaba allí sonriendo como si nada de esto lo afectara en absoluto.
Como si su hija no acabara de ser enterrada horas atrás.
Como si la mujer frente a él no se estuviera desmoronando pieza por pieza.
Es más, su sonrisa solo se ensanchó.
"¿Cómo estás, Ariel?"
Ariel se mordió fuertemen