AMARA
El agua fría golpeó mi rostro como una bofetada de los dioses y desperté jadeando, mi cuerpo sacudiéndose contra las ataduras que había olvidado que estaban ahí.
"Arriba." Un guardia se cernía sobre mí con un cubo vacío, con cara de aburrimiento.
Mi mente se esforzó por ponerse al día. ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? Los recuerdos me volvieron en fragmentos. El Rey Licano me había declarado su doncella personal.
El estómago se me contrajo de pavor. Debí haberme desmayado después de eso.