AMARA
Esto tenía que ser un sueño.
No lo era.
Por mucho que parpadeara o intentara convencerme de que mis ojos me estaban jugando una mala pasada, siempre volvían a la misma cara al otro lado de la habitación.
Eloise me miraba con una expresión que reflejaba perfectamente la mía, los ojos muy abiertos con una incredulidad inconfundible, como si ella también hubiera sido arrojada a una realidad para la que no estaba preparada.
El silencio que llenaba la habitación solo hacía que todo se sintiera