Lennox se burló.
—¿Por qué te enojas sin razón? Hice un excelente trabajo —dijo ganándose una mirada de Rasmus, quien entró pisoteando su vestidor y reapareció vestido solo con sudaderas.
—¿Llamas a eso un trabajo excelente? ¡Mierda! —Cazador reprendió.
—¿Qué hay de ti, eh? Se suponía que debías arrastrarla lejos. No para enojarte conmigo y no cargarla sobre tu hombro como un hombre de las cavernas diciendo que es tuya —respondió Lennox, los ojos de Rasmus brillaron.
Antes de que Rasmus pudiera