Tu corazón porque me ama.
—La última vez que fui tan feliz fue cuando era solo una niña —dijo.
Rasmus tomó su mejilla mientras limpiaba la lágrima que escapaba de su ojo.
—Quiero mantenerte feliz, siempre —prometió y ella sonrió. Su pulgar rozó su ceja, que estaba perfectamente bien, pero en su visión, tenía una cicatriz.
—Lo sé —susurró ella.
—Dijiste que te gusto, pero creo que... te amo, Rasmus —dijo. Esos grandes ojos de cierva lo miraron a los ojos con tanta suavidad que nunca pensó que ella podría poseer.
Su confe