—¡Mierda! —ella gritó mientras él la golpeaba. Sus piernas involuntariamente se enredaron alrededor de su torso mientras agarraba sus bíceps para mantener el equilibrio sobre el gabinete.
Luca la agarraba por la cintura con firmeza mientras la follaba.
Tenía los ojos cerrados mientras se mordía el labio inferior sin querer hacer ningún ruido y aumentar su ego porque se sentía muy bien.
Fue sexo enojado.
Dolor con placer.
Ángela nunca pudo imaginar que Luca alguna vez la abrazaría así. Y, sin em