Presente...
—Sube al auto —su voz tenía una calidad ronca y contundente, una autoridad que se desangra con cada palabra.
—¿Q... qué? —ella tartamudeó, estupefacta.
Ángela no sabía cómo funcionar. Esto era lo último que esperaba que sucediera después de lo mucho que intentaba no volver a verlo nunca más.
—¿Has perdido la audición?
La sorpresa disminuyó lentamente y entrecerró los ojos hacia él. Su tono era el mismo de siempre, enojándola.
—Todavía no, pero me estás haciendo sangrar los oíd