—¿Por qué nos lo ocultaste? —Emily preguntó con voz triste, mirando la marca en el cuello de Violet.
—Lennox dijo que deberíamos sorprenderlas, muchachas —mintió Violet, con el pecho pesado y el estómago anudado.
—Seguramente nos sorprendimos anoche —dijo Elyria.
—Por eso usabas bufandas alrededor del cuello y a menudo las escondías con el cabello —señaló Emily.
—¿Estás feliz, Violeta? —preguntó Elyria.
—Sí, estoy feliz. ¿Por qué no habría de estarlo?
—Te negaste a asistir a la coronación anoch