Promesa.
Ella odia llorar. La hace sentir patética, inútil y lamentable. Los monstruos que acechan alrededor de su espalda en la manada de Alonso la lastimarían aún más solo porque les gustan sus lágrimas.
—Te ves impresionante en lágrimas.
Los recuerdos de esas siniestras palabras hicieron que un escalofrío le recorriera la espalda.
Rápidamente se secó las lágrimas. Silvia había jurado no llorar nunca frente a sus torturadores. Los hace felices y contentos sabiendo que ellos fueron la causa de su dolor