Oh, definitivamente voy a tenerlo.
—Mhmm —el susurró y su lengua lamió la palma de su mano mientras ella la retiraba abruptamente con un chillido.
—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó de nuevo. Su voz era severa.
—Estoy mordiendo mi propiedad —dijo descaradamente y sus mejillas se tiñeron de carmesí.
—¡Detente! —ella exageró y él solo le sonrió.
—¿Qué? —él se hizo el inocente mientras ella lo miraba antes de quitarle la banda plateada. Ella agarró su mano y empujó el anillo en su dedo anular.
—Será mejor que le muestres est