Los ojos de Rasmus brillaron en alerta cuando irrumpió en su habitación.
Encontró su pequeño cuerpo retorciéndose en la cama debajo de las sábanas. Rasmus cerró la puerta mientras caminaba hacia la cama.
—P... te ruego... P... detente —tartamudeaba palabras incoherentes, inclinando la cabeza hacia un lado mientras apretaba las sábanas con un puño con una fuerza tan brutal que sus nudillos se pusieron blancos.
Ella estaba teniendo una pesadilla. Debería haberla dejado así, pero algo en su pecho