Loba blanca.
—Yo... uh... gracias —murmuro cuando notó que él ya había guardado su número en su teléfono.
Se mantuvo en silencio, masticando su comida. Sofía también notó que todos sus contactos estaban en este teléfono.
Estaba siendo demasiado misericordioso con ella.
Queria hacerle tantas preguntas, pero no lo hizo. No quería arruinar el ambiente pacifico. Ella debe tomar las cosas con calma, una a la vez.
—Quiero entrenar —murmuró y sus ojos se deslizaron de nuevo a su rostro.
—Está bien —respondió él y