La Luna de la manada debe ser virgen.
Todo el aliento escapó de sus pulmones mientras gemía sintiendo su duro hombro clavándose en su vientre.
Le tomó un segundo recuperar la compostura cuando sus pequeños puños llovieron puñetazos en su espalda, pero no lo afectó.
—P... bájame a mi —trató de sonar enojada y fría, pero su voz salió asustada.
Él la mataría ahora.
Ella luchó sólo para que su brazo se apretara alrededor de la parte posterior de sus muslos. Ella tiró de su cabello hacia un lado mientras trataba de averiguar a dónde la