Damián era despiadado.
Con un fuerte jadeo ella trató de dar un paso atrás, pero él no la dejó. Una de sus manos agarró su barbilla mientras levantaba su rostro para que lo mirara a los ojos, pero Ashley mantuvo los ojos cerrados, tenía miedo de que, si lo miraba a los ojos, podría perder la voluntad de defenderse.
—¿Sabes lo que estás diciendo? —apretó esas palabras con ira mientras su agarre se apretaba alrededor de su muñeca haciéndola estremecerse, pero se mordió el interior de la mejilla.
—Tú... me usaste... jug