Ashley se encerró en su habitación. Ella no se sentía hambrienta en absoluto. Trató de leer el libro, pero su mente no se apartó de lo que dijo Scarlette. Sus palabras resonaban constantemente en su cabeza como un mantra.
Las lágrimas fueron su compañera de siempre que en los momentos en que no quería que vinieran, aún aparecen, consolándola dejando salir el dolor mientras llora.
Ashley se secó las lágrimas mientras sollozaba.
—¿Por qué me haría esto? —hablaba consigo misma en la oscuridad de l