Capítulo 37. Un tema pendiente
[ARI]
Antes de que pudiera darme la vuelta para abrir las puerta, se levantó de prisa y me rodeó con sus brazos. Fue ahí cuando mis sentidos despertaron y mi fuerza de voluntad cayó en profundo sueño. Me embriagué con el delicioso olor de su perfume, mis ojos se tornaron de nuevo llorosos y tanto mis piernas como mis manos temblaron. En mi estómago volaban vivaces una manada de alegres y estúpidas mariposas ilusas y ni hablar del cosquilleo que me inundó en lugares que no debía mencionar. Estab