Capítulo 18. Día de mudanza
[ARI]
Un desastre total; justo así estaba hecho mi nuevo apartamento en ese momento. Hasta tuve que ingeniármelas para que no se viera por la cámara, el espantoso tiradero de la sala, mientras hacía una videollamada por el móvil, con mi abuela, que era casi como una madre mas que nada, para mí.
La única que no me dejaba y siempre estaba para mí.
Levanté el pulgar cuando me felicitó por mi independencia de Rávena, y tuve que evitar rodar los ojos cuando me preguntó por Elena.
No era una sorpresa