Capítulo 127. Sin su permiso
[CONTINUACIÓN]
—Sí, de hecho hay algo —manifestó, rascando su barbilla —. ¿Crees que tu hermano quiere divorciarse de su esposa para pedir la mano de mi Ari?
—¡Oye! ¡¿Qué…?!
Lo miré incrédula, con un trozo de lechuga saliendo de mi boca abierta.
A diferencia de la expresión que creería ver en el rostro de Daniel al voltearlo a ver, lo encontré sonriendo con sorna, sin despegar la vista de mi padre.
De inmediato me envió una mirada furtiva de "Tranquila, lo tengo bajo control" desde su puesto y