Capítulo 12. Mi Amable Extraño
[ARI]
Pero quizá era mi mente queriendo menguar, para mí, la realidad.
Sollozo recordando cada cumpleaños, cada ofensa, cada vez que fui la marginada, y mis propios reproches de porqué no puedo ver el lado malo de las personas.
Limpio mis lágrimas y escucho el ruido de una llave tratando de abrir la puerta, pero me aferro a ella lo más que puedo.
—Sé que estás ahí —Dice de pronto una voz melodiosa y varonil, que enseguida enerva mis sentidos. Incluso, me parece haberla escuchado antes —. Vi