Capítulo 114. En Guerra
[DOS SEMANAS MÁS TARDE]
—¡Créeme, Ari, ya no las soporto! —Keisi se frotó las sienes y me miró en busca de auxilio —. Esas dos lunáticas van a volverme loca.
—Entonces ya serán tres.
—Tú no me entiendes —se acercó para susurrar —. No hacen nada, se la pasan todo el día en el teléfono, chismoseando o hablando de los doctores más guapos del hospital.
—¿Ah, sí? —le di una escasa mirada. Mis ganas de hacer esa pregunta que sería muy obvia a los ojos de cualquiera, crecía con cada segundo que pasaba