Capítulo 127
El silencio de Lucuano fue la peor puñalada que pudo haberme dado, no solo porque no tenía la valentía de decirme en la cara lo que pensaba, lo que evidentemente había compartido con Teresa ya que estaba muy bien informada, sino que además estaba seguro de que su opinión era verdad.
—¡Habla de una vez! Te la valentía con la que has matado muchos delincuentes, mírame a la cara y dime que soy la responsabilidad de la muerte de mi hermanq y de que esta familia se haya destruido —le d