Capítulo 51
Narra Carolina
No recuerdo cuántos días lloré.
Después de despertar en el hospital y enterarme de que mi hijo ya no estaba conmigo, sentí que algo dentro de mí se apagó. No era solo dolor. Era un vacío feo, pesado, que me dejaba mirando el techo durante horas sin fuerzas para moverme. A veces cerraba los ojos y todavía podía sentirlo dentro de mí. Otras veces despertaba sobresaltada, tocándome el vientre plano, buscando una patadita que ya no estaba.
Papá se sentó a mi lado una maña