Capítulo 52
Acepté casarme con Manuel, aunque seguia insegura de esa decisión, no quería lastimarlo, pero sentía que era mi deber.
Él seguía acostado en la cama del hospital muy débil con los ojos húmedos, cuando escucho mis palabras, abrió los ojos emocionado.
—¿De verdad? —me preguntó con la voz quebrada, levantandose un poco, se notaba que era un gran esfuerzo para el—. Carolina... ¿de verdad lo dices en serio?
Lo miré unos segundos a los ojos y sentí un nudo en la garganta. No quería mentir