Capítulo 31
Sentía que el miedo no me dejaba respirar.
Miraba una y otra vez el teléfono mientras Zack permanecía frente a mí con una expresión que nunca antes le había visto. Ya no era el hombre tranquilo que intentaba conquistar a Paulina. Ahora parecía alguien distinto, un animal posesivo.
—Por favor, no hagas una locura —le pedí mientras juntaba las manos con nerviosismo. Mi voz temblaba y apenas podía sostenerle la mirada—. Ya logré recuperar mi relación con Andrés. Lo último que quiero es