El ruido de los pasos apresurados de los trabajadores de la bodega desaparece de golpe, tragado por el silencio denso del área de fermentación. Elena permanece inmóvil entre las hileras de toneles de roble, intentando dominar su respiración agitada.
Inigo no se mueve. El artista rodea la cintura de Elena con su brazo musculoso, pegando el cuerpo de la mujer aún más al suyo. El olor a pintura al óleo y sudor masculino emana del cuello de Inigo, disipando el pánico que la había invadido.
"Ignor