El olor a humo penetra despacio en el área de fermentación, mezclándose con el aroma a levadura y madera de roble húmeda. Afuera, el sonido sordo de los disparos empieza a resonar, rompiendo la calma de la tarde en Quinta de la Rosa.
Elena abre los ojos de par en par, con la respiración acelerada sobre el hombro de Inigo. La sensación cálida posterior a la entrega que acaba de humedecer la parte interna de sus muslos cambia de repente por una sacudida fría que le congela la sangre.
Inigo se