43 - La desesperanza.
Estaba sentado en su sillón, observando a la mujer que chantajeó, a través de una cámara. Ella estaba comiendo algo, despreocupada y con la vista puesta en esas jaulas llena de personas.
Era obvio que estaba pensando y no debía confiar. Era notorio que estaba trazando un plan con la mente al fin de cuentas, es una Brusquetti, y ser astuta lo lleva en la sangre.
— Tengan cuidado con ella. En cualquier momento puede atacar — dijo sonriendo.
— Han pasado varios días, señor, y no ha hecho nada.
— L