44 - Una pieza más del juego.
La noche los abrazaba, el silencia era espeluznante. Volvió a observar la pantalla del celular, y todo indicaba que iban al puerto, `pero no había ningún rastro de ellos.
Ezekiel, quería encontrarla, pero cada vez la señal era más escaza, y la desesperación se apoderaba de él. Aunque, de alguna forma, él no lo demostraba.
— Se están moviendo, y no me quedaré a esperar aquí — informó, en el momento exacto en que la señal se apagó —. ¡Mierda! Ya no hay señal.
— ¿Cómo que la señal se apagó? — preg