Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio del ático era más ensordecedor que las sirenas del muelle jamás lo habían sido. Me quedé de pie en medio de la cocina, con el vapor de una taza de café sin tocar elevándose en el aire, y las manos aún temblando por una resonancia fantasmal. Habíamos logrado regresar: Maya estaba a salvo en un ala protegida del santuario, y el almacén no era más que un recuerdo de hormigón chamuscado y cristales rot







