Capítulo Doce
Bella se sentó al borde de la cama, con el cuerpo doliendo y la mente girando de confusión. Cada vez que cerraba los ojos, veía los rostros de los lobos solitarios que la atacaron... sus sonrisas crueles, sus ojos hambrientos. Se estremeció, abrazándose a sí misma mientras un escalofrío le recorría la espalda.
No debería estar aquí. No pertenecía aquí.
El Alfa de Colmillo de Sombra la había salvado... por razones que no entendía. Pero su bondad la aterrorizaba. Ningún Alfa le habí