Kaia
Un dolor abrumador palpitaba en mi espalda, y todavía no podía moverme.
Estaba acostada en un lugar que no reconocía, con la visión aún borrosa y desenfocada.
Oscuridad.
En esa situación, incapaz de hacer nada, solo podía mirar fijamente hacia arriba, sin expresión.
Dejé que mi cuerpo reuniera fuerzas poco a poco, aunque dudaba que pudiera hacerlo. Luego, lentamente, la vista me fue regresando.
Resultó que estaba en mi propia habitación, sobre el duro y frío suelo.
Cuando miré a mi izquier