Mundo ficciónIniciar sesiónReyland continuó: «Así que lo que necesito que hagas, mi princesa, es encontrar a tu lobo», la animó con suavidad, con voz firme y segura.
«Debe de estar escondida, debe de estar asustada. Llámala. Cuéntale todo lo que sabes. Cuéntale lo que no sabes», explicó con calma.
«Tu padre completará el resto, pero deja que se lo cuente a las dos. ¿De acuerdo?», concluyó con delicadeza.
Los ojos de Marian se humedecieron y tragó saliva.
«¿Estás seguro?», preguntó en voz baj







