Parte 2...
— ¡Uau! - negué con la cabeza — Qué sorpresa. Tienes otro lado.
— Solo que tú no confías en mí, Adriano – mordió el melón — Evité hablar de dinero o de tu herencia. Yo era el amante común que solo ve las cualidades del amado. Creo que hasta me invente algunas que ni tu tienes - se rio
— Gracias por la ayuda - la miré con cariño — De verdad.
— Está bien – se encogió de hombros — Tú también me estás ayudando mucho. Mucho más que yo a ti. El dinero que me pagaste ya me ha ayudado mucho