Parte 1...
*Después de una hora, Bianca detuvo el coche y lo miró con desprecio. Adriano ya le había gritado varias veces mientras intentaba conducir por uno de los carriles más apartados del parque. Estuvo a punto de chocar con una roca más grande cuando él gritó y sujetó el volante con fuerza.
Empezó a enseñarle tranquilamente a cambiar de marcha y a controlar el coche, pero poco después empezó a hablar sin parar y a quejarse. Parecía nervioso.
— Basta, Adriano - ella golpeó el volante — Eres