Cap38. Confusión, tristeza y un par de recuerdos
Pasé saliva y aparté la mirada de aquel musculoso y bien ejercitado torso, me recosté de nuevo en el asiento y me encogí lo más que pude en posición fetal para calentarme un poco. Sentía mis piernas congeladas, la espalda dolorida y la inflamación de mi vientre era del tamaño de Bath.
Para encontrar mi voz de nuevo, tuve que derramar una que otra lágrima, meter mis manos por debajo de mi short para presionar justo donde sentía las punzadas, y luego, haciendo un esfuerzo para no gritar molesta