—¿Es apropiado que un supervisor atienda a una empleada de limpieza hasta el punto de traerle agua para beber?
La voz resonante rompió la calma en la esquina del área de exhibición. Sebastián caminó a paso firme hacia la mesa donde estaban pie Elena y el señor Arez. Sus ojos se clavaron en la botella de agua mineral fría que Arez acababa de colocar frente a Elena. El rostro del hombre parecía encenderse aún más por la ira que no se había apagado tras el rechazo previo.
Elena levantó la cabeza y