Lo cierto es que nada nos pertenece y mucho menos cuando hablamos de la vida de alguien, al inicio creí que el cáncer era su merecido, pero realmente fue lo que me acerco a ella. Le perdone y mi corazón se sentía menos mal junto a ella, pero la muerte esa así, algunas veces la esperamos y otras veces llega sin aviso…
-No sabes lo mucho que me duele – le dije aquella noche llorando recostada de sus piernas en mi cama y ella me revolvía el cabello – yo le quería ¿Por qué la vida es tan dura?
-Llo