Un destino, una verdad (1era. Parte)
Dos días después
Elazığ, Turquía
Sara
Dicen que todos necesitamos un motivo para seguir adelante, algo que nos mantenga de pie cuando todo parece derrumbarse. Un motor para no dejarnos derrotar al primer tropiezo. Yo había aprendido —a golpes— que con heridas y con miedos todavía se puede caminar, que no es imposible si se decide plantar cara a la vida. A veces es enterrar los “no puedo”, las dudas que se clavan en la garganta, y recordar que cada uno vale tanto como está dispuesto a luchar.
Yo