Mientras las cazadoras avanzaban con paso firme y resuelto a través del bosque, la atmósfera a su alrededor se volvía cada vez más opresiva y oscurecida. Era de día, sin embargo el bosque no permitía que llegaran los rayos del sol, estaba en completa oscuridad.
De repente, como salido de la nada, una bandada de murciélagos emergió, volando en círculos a su alrededor. Las cazadoras se prepararon para el ataque, desenvainando sus armas y conjurando hechizos defensivos a su alrededor. Sabían que e