La pesada puerta de acero de la habitación de seguridad de la montaña finalmente se destrabó con un fuerte chasquido.
Valerie respiró hondo el aire fresco del oscuro pasillo. Había pasado horas en aquella habitación de piedra a oscuras con Silas; había curado sus heridas y escuchado la triste historia de cómo tomó su corona.
Estar cerca de él en esa penumbra había ablandado su corazón. Sus barreras emocionales se habían agrietado. Pero ahora, era momento de regresar al mundo real.
Silas salió