Un delicioso momento 😋
Xavier
Los ojos de Aitiana están fijos en mí, y puedo sentir su respiración acelerada. Mi propio cuerpo responde de la misma manera. Su piel se eriza bajo mi tacto, y sus labios entreabiertos me llaman como una tentación inevitable. Aunque parece adormilada, ahora mismo su cuerpo tiembla, vulnerable y encendido por el deseo.
—Quiero hacerte el amor, Aitiana —le digo con voz ronca, casi suplicante. Mi cuerpo clama por ella, y la idea de volver a sentirla como la primera