Narrado por Helena
La noche cayó sobre Manhattan como un manto de terciopelo oscuro, y las luces de los rascacielos se reflejaban en el cristal de los ventanales del penthouse como estrellas fugaces atrapadas en el firmamento. William estaba sentado en el sillón de cuero junto a la chimenea, con una copa de whisky en la mano y la mirada perdida en el fuego que crepitaba con un sonido que parecía el latido de la tierra. Llevaba una camisa blanca de lino, desabrochada en los primeros botones, y e