Capítulo 48

-Mi Reina, ¡piedad por favor¡

El sirviente se encontraba atado a un árbol, con el cuerpo humo de agua y sangre, con sus ropas desgarradas y hechas trizas. Recibía latigazos de cuero, un látigo de más de 50 hebras le azotaba la espalda sin piedad alguna.

-¡¡PIEDAD MAJESTAD!!

Sus palabras no hacían mella en quien dirigía aquel abuso. Una bruja de túnica verde armada al cuerpo junto a un velo del mismo color era quien golpeaba al sirviente. Dirigida por una mujer sentada cómodamente en una silla a
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