En una parte muy recóndita del llamado "Bosque de las Almas", se hallaba un enorme castillo, el cual lucía paredes de roca negra adornada de piedras preciosas de color rojo y dorado. Haciéndolo bastante ostentoso a la vista.
Con un cuarto de cerebro, se podía notar que alguien de poder, ambición y vanidad vivía ahí.
Tras el ostentoso palacio había un pueblo lleno de civiles. Súbditos de la persona dueña de aquel castillo.
La Reina Ágata.
El Bosque de Las Almas posee tan distinguido nombre, por