—Y veamos cuántas veces puede recordarte como traidora antes de recordar por qué decidió perdonarte.
La voz de Darius se extendió por la cámara como humo.
El segundo clavo brillaba frente a mí.
Sobre su superficie seguía congelada la escena: mi mano unida a la de Kael, Aldren frente al altar y mi voz pronunciando las palabras que, sin contexto, podían destruir cualquier confianza.
Te entrego al Alpha Kael Blackthorn.
Kael observaba desde el salón central.
No podía oír sus pensamientos.
Ya no te