Mundo ficciónIniciar sesiónTaren murió dos veces en mi pesadilla.
En la primera, la plata le llenaba la boca y nadie me dejaba tocarlo. En la segunda, Kael me miraba desde el otro lado de una puerta cerrada y decía que protegerme significaba encerrarme.
Desperté con la garganta seca y una sensación de alarma pegada a la piel.
La fiebre había bajado. Kael ya no estaba al otro lado de la puerta. En su lugar había un guardia nuevo y un silencio demasiado orden







