Nolan despertó con los ladridos de Chispita y la risa de su pequeña corriendo por el pasillo, frente a la puerta de su habitación. Reconoció la voz de Violeta de inmediato, se incorporó y se puso de pie rápidamente, se colocó las pantuflas, arregló su cabello peinándolo con sus propias manos y se asomó en la puerta.
—Buenos días Sr Nolan —saludó Violeta al verlo en la puerta de la habitación.
—Buenos días Violeta ¿A qué se debe tanto escándalo? —preguntó aturdido y aún medio dormido.
—Es e