La puerta principal se abre y entra la hermosa rubia con su habitual estilo.
—Nolan, por fin te encuentro —la presencia de Esther es un alivio para Camelia— ¿Nos dejas a solas, sirvienta?
Nolan respira profundamente, habia estado evitando toparse con ella, pero esta vez no tiene escapatoria.
—Con su permiso, señor —dice Camelia y se retira de la sala con paso apurado.
—¿Cómo estás Esther? —se gira hacia ella para darle la cara.
—Realmente decepcionada de la manera en que me estás trat