Este hombre era insoportable, se parecía al Grinch en época de Navidad, todo amargado y remilgoso.
¿Pensaba que era necesario dar portazos?
Puse mis ojos en blanco y agarré la chaqueta de mi silla para ir hacia contabilidad. Cuando volví, llamé a la puerta del despacho pero no tuve respuesta y la puerta estaba cerrada con llave.
El muy gilipollas probablemente había salido para ir a comer, mientras me dejaba a mí con sus tareas.
Deslicé la carpeta a través de la rotura de correo en la puerta, es